Alejandro Polanco Masa

Evolución urbana: la rápida transición desde un núcleo rural a una ciudad funcional marcada por la industria

Las crisis de la minería han creado espacios deprimidos, como Barruelo de Santullán, en la Montaña Palentina o Sabero en la leonesa. Esos espacios muestran graves características acerca del envejecimiento de su población y la atonía en sus actividades económicas. Las pirámides de población correspondientes a estas localidades , reflejan la existencia de “dos montañas” con respecto a la dinámica de los núcleos de población. Al margen de los, también deprimidos, núcleos rurales de montaña, se observa que, en la Montaña Palentina existen dos núcleos que mantienen el suficiente dinamismo como para haber sobrevivido a diversas crisis. Guardo, la principal población esta área, ha visto crecer enormemente su población en el siglo XX, mostrando en los últimos años una pérdida de población lenta pero en nada comparable a la brecha abierta en Barruelo o Sabero tras el cese en la actividad minera . Aguilar de Campoo y Cervera de Pisuerga, poblaciones que poco han tenido que ver con la minería, mantienen su carácter de centros de servicios y su actividad agrícola y ganadera. En el caso de Aguilar, el mantenimiento más o menos estable de una industria agroalimentaria potente es todo un seguro de supervivencia, a pesar de las recientes crisis. Guardo cuenta hoy con cerca de 8.000 habitantes, contando con una población poco envejecida, pues el 67% de los efectivos se concentran en los grupos de edad comprendidos entre los 16 y los 64 años. Lo mismo sucede en Aguilar, con un porcentaje para la misma horquilla de edades del 65%. El caso contrario se encuentra en los núcleos mineros más deprimidos, como Barruelo con un 50%.

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La rápida urbanización que ha sufrido Guardo ha hecho que surjan algunas áreas conflictivas, tanto desde el punto de vista ambiental como de habitabilidad. El ejemplo más típico de esto se encuentra en la Calle Luis de Felipe, formada por una larga hilera de casas bajas construidas de forma descontrolada, desde los años cincuenta, a expensas de substraer terreno a una ladera inestable formada por materiales arenosos. Las abundantes lluvias del año 2001 hicieron peligrar la estabilidad de la ladera, poniendo en evidencia el serio riesgo en el que viven los habitantes de esa calle. Ante la seriedad del asunto, el Ayuntamiento y los Servicios de Protección Civil, crearon un plan de emergencia consistente en la realización de obras urgentes, ya finalizadas, capaces de mantener la estabilidad de la ladera por medio de la construcción de una escollera. Pero, a pesar de los conflictos surgidos por la rápida urbanización, Guardo se presenta hoy como un centro comarcal de servicios moderno y atractivo.

Durante las fuertes fases de expansión, desde los años cincuenta hasta los noventa, el municipio sufrió graves carencias en cuanto a equipamientos sociales que se han ido solventando en los últimos años, aunque siguen siendo el origen de conflictos, como el reciente motivado por la decisión municipal de cerrar la Residencia Fuentes Carrionas, dedicada a la tercera edad, para reconvertirla en el nuevo centro de salud. Junto a estos problemas, son las comunicaciones por carretera lo que más motiva las quejas de la ciudadanía, pues ninguna vía principal trascurre en las cercanías del municipio, lo que supone una pérdida de competitividad evidente con respecto a otros espacios próximos, como Aguilar de Campoo.

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En el ámbito de las comunicaciones es de destacar la reapertura del tráfico ferroviario de pasajeros entre Guardo y Bilbao, con lo que la línea férrea León-Bilbao vuelve a estar plenamente operativa tras más de una década de paro. Esta línea sirve igualmente como atractivo turístico, aprovechado por iniciativas como el Transcantábrico. En cuanto a los servicios de telecomunicaciones, se están llevando a cabo las últimas obras para dotar a Guardo de acceso a redes de fibra óptica y, a comienzos de 2004, se inauguró un Telecentro orientado a acercar la sociedad de la información a los guardenses. Por otra parte, el impulso constructor no se ha perdido del todo. Tras un período de atonía en los años noventa, en los últimos años se están desarrollando en Guardo gran número de actividades de promoción inmobiliaria, en gran parte debidas al novedoso auge de la residencia secundaria y a la renovación de los barrios más antiguos. En este sentido, se desarrollará el Plan Parcial de la Albariza, para que este paraje se convierta en zona residencial capaz de albergar 320 viviendas unifamiliares.

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La mejor forma de conocer la evolución urbana de Guardo en el siglo XX es presentarla de manera gráfica. La siguiente serie de planos pretende ofrecer una visión sintética del desarrollo urbano guardense, asociado siempre al empuje de la industria:

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El primero de los planos muestra el estado urbano alrededor de 1900. Contaba entonces el municipio con una población de 1.200 habitantes y apenas si había comenzado a superar los límites del núcleo medieval original. La población se dividía entonces en cuatro barrios. El de Las Ollas (5), tradicional barrio artesano, La Plaza y San Juan (4). Igualmente se encontraba ya poblado el barrio de Valdecastro (3), posible núcleo original de Guardo, de origen cántabro o romano. Los únicos espacios industriales se centraban en torno a la estación del ferrocarril de La Robla (2) y la antigua tejera (1). Igualmente existía un ramal del ferrocarril, hoy desaparecido, que enlazaba la estación con la mina de Valdecastro (6).

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Entre los años cincuenta y los ochenta se produce un desarrollo vertiginoso del núcleo urbano. Ante la saturación de los barrios antiguos, se construyen en el valle del Carrión varios grupos viviendas sociales (13), en construcciones tipo bloque de viviendas de cinco pisos por lo general, conocidas popularmente como Las Casas Baratas, destinadas a obreros industriales y mineros. Ese espacio se encuentra hoy muy reformado y mejorado gracias a la gran cantidad de jardines que se han situado entre los bloques. Aparecen igualmente los primeros grandes espacios dedicados a dotaciones públicas, como el Hogar del Pensionista, los grandes monumentos, como el del Minero o el complejo polideportivo de La Camareta (11). Los espacios industriales mostrarán el mayor crecimiento en esta época, con la finalización del complejo de UEE/ERT (9) y el crecimiento de las instalaciones mineras asociadas al ferrocarril (10). Se construye también un nuevo cementerio (12).

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La década de los ochenta vio nacer un nuevo barrio obrero, construido con viviendas prefabricadas, Las Rozas (14) y la expansión del espacio industrial, esta vez protagonizado por pequeños talleres (15) en el polígono de La Magdalena. Guardo cambia radicalmente su fisonomía a comienzo de los noventa con la creación de gran número de paseos, jardines y grandes parques, así como los nuevos espacios educativos(16) y la estación de autobuses. El núcleo urbano cuenta hoy con gran atractivo para la población gracias a todas estas iniciativas de “embellecimiento”, de las que fue ajeno el municipio durante las etapas de crecimiento acelerado. Constituyen los noventa una época de renovación estética que convirtió una población degradada y estéticamente poco atractiva en un núcleo agradable, donde pasear se ha convertido en un placer antes impracticable.

La mayor parte de estas obras han sido realizadas gracias a los fondos europeos destinados a las zonas deprimidas.

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Finalmente, llegados a la actualidad, con un núcleo moderno, funcional y consolidado, se han creado nuevos espacios, bastante novedosos, como el polígono ganadero (20), el parque Fuentes Carrionas (18) o el nuevo Polígono Industrial de Campondón (17), que es mostrado en el plano en sus dos fases, de las que se ha terminado la primera. Igualmente se muestra (19) el espacio a ocupar por el Plan Parcial de La Albariza.

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De lo anteriormente expuesto se derivan una serie de hechos que demuestran el carácter singular que Guardo tiene dentro de la Montaña Palentina. Su carácter minero, a la vez industrial y vinculado al sector energético, ha permitido que se mantenga como un núcleo mucho más dinámico que el resto de áreas mineras en crisis, como Sabero. Cierto es que el declive existe, pero no ha sido brutal, como sucedió en Barruelo y existe una cierta reactivación de la actividad industrial a través de las nuevas empresas instaladas en los polígonos industriales. Otra de las características diferenciadoras de Guardo está en el carácter de sus gentes. El haberse formado en apenas un siglo una gran población, con gentes de procedencias diversas, ha hecho que el “amor a la tierra” no sea tan profundo como en otros lugares próximos. No se siente como propio el territorio habitado. El ejemplo más demoledor de esto está en una comparación muy simple. La reciente crisis de la fábrica de Fontaneda en Aguilar de Campoó, movilizó a toda la sociedad de esa localidad y de su comarca, logrando finalmente esa presión impedir la clausura de la planta. En Guardo, salvo en el caso de algunos conflictos mineros, la dinámica social ha sido muy diferente. Durante el cierre de la factoría de ERT, casi nadie protestó, no hubo movilizaciones y la empresa, para su sorpresa, pudo llevar a cabo sus planes sin encontrar ninguna oposición por parte de la población. Hoy, ante los nuevos procesos de reindustrialización y de protección del medio ambiente, se abren nuevas, pero tímidas, perspectivas para un futuro favorable